¿Qué nos motiva para participar en acciones colaborativas o Crowdsourcing?

Para potenciar el arraigo de acciones colaborativas es importante comprender las motivaciones que mueven a cada uno de los agentes que participan, tanto de los que lanzan el reto como de los que lo reciben y deciden responder.

Por un lado está la motivación de quien lanza el reto:

En el caso de una ONG o instituciones similares la motivación es obvia, ya sea dar a conocer un proyecto, conseguir fondos (fundraising, crowdfunding) u obtener microcréditos para ayudas a países en desarrollo, ya sea solicitando aportación de ideas para solucionar una crisis humanitaria como se hizo tras el terremoto de Haití o con la catástrofe ecológica del vertido de petróleo de BP en el Golfo de México.

En el caso de las empresas las motivaciones son múltiples:

          –          Buscan darse a conocer, tanto la empresa como sus productos, marcas y proyectos (comunicación externa).

          –          Obtener de forma rápida y con muy bajos costes información de primera mano del mercado, tanto de sus clientes actuales   como de clientes potenciales.

          –          Minimizar el riesgo de fracaso del lanzamiento del un producto aplicando modificaciones y sugerencias.

          –          Usar una encuesta para testear la opinión de su público objetivo y aprovechar al mismo tiempo para repartir muestras de producto (demos, ofertas, vales descuento…) a los participantes a modo de agradecimiento; todos sabemos que para conseguir una venta lo primero es lograr que prueben el producto.

          –          Pero al mismo tiempo y eso es realmente valioso, pueden conseguir cercanía con su comunidad, se muestran abiertos, con una política de comunicación transparente, dispuestos a aceptar críticas y comentarios y a interactuar con su público objetivo.

 Esta es una ventaja competitiva que sólo las empresas valientes, honestas e innovadoras conseguirán al no temer dar el paso.

Sin embargo también se encuentran con barreras que les frenan a la hora de lanzarse:

–          Precisamente esa transparencia conlleva miedo a las críticas o a dar demasiada información a la competencia.

–          Confiar en que serán capaces de gestionar gran cantidad de feedback sin que la comunidad se sienta ninguneada o despreciada, tengamos en cuenta que si fallamos en el proceso el efecto será justamente el contrario a todo lo mencionado antes.

–          Otro miedo es que al ser las personas tan distintas y tener distintas necesidades no podemos satisfacer a todos nuestros clientes, quizás lo que unos nos piden es precisamente lo que a otros no les gusta; ahí las empresas deben aprender a escuchar, agradecer las aportaciones y explicar qué características van a integrar en su producto sin menospreciar otras ideas

Y por último, ¿qué motiva a las comunidades a participar?

Bueno, ahí tenemos que buscar incentivos adecuados según el reto marcado, puede ser desde una aportación económica al proyecto seleccionado, como los 10.000$ de Nokia para el compositor de su nuevo Tune. Un % o royalty sobre las ventas de un producto en cuyo desarrollo o mejora se ha contribuido. Una muestra del producto para su uso por participar en una encuesta, probar una demo, un detalle o regalo,  descargarte gratis un libro si hemos mostrado interés en la temática del proyecto (como en Metal 2.0 Crowdsourcing)

A veces se busca reconocimiento social o notoriedad, ser mencionado en el proyecto o bien si eres un recién licenciado, un diseñador o un fotógrafo, poder incluir un trabajo tuyo en un proyecto empresarial de renombre, añadirlo a tu CV o adquirir experiencia en el mundo laboral.

Y en muchas ocasiones es tan sencillo como ser parte de algo, formar parte de una comunidad con intereses afines, contribuir a la consecución de proyecto retador, participar en algo productivo que nos incentive fuera de la rutina diaria y la larga jornada laboral o de estudios.

Un maravilloso ejemplo de motivación lo vemos en el catálogo de “premios” que obtienes participando en los retos que aparecen en www.worthidea.com, en lugar de acumular puntos para cajear por un regalo puedes donarlos a un proyecto humanitario donde te explican exactamente como será aprovechada tu aportación.

Como veis el dinero no es siempre la motivación última de las personas  para hacer cosas y para demostrarlo aquí os dejo el video de una conferencia de Daniel Pink que puede resultaros muy inspiradora a la hora de buscar incentivos para motivar a colaboradores y empleados.

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