El protocolo en los negocios

protocolo en los negociosHace algunos años asistí a una charla en el Colegio de Economistas de Valencia sobre “La importancia del protocolo como herramienta de comunicación”

Uno de los temas que se abordó fue el protocolo en países asiáticos poniendo como ejemplo el caso de Japón y de cómo salvar el gap cultural sin cometer graves errores u ofensas que puedan tirar un negocio por tierra, pero creo que no necesitamos visitar el país del sol naciente para encontrar terribles faltas protocolarias que deberían de estar ya más que superadas en el mundo de los negocios (incluso ser una asignatura a impartir durante la carrera).

El protocolo empresarial es una práctica que comienza a instaurarse en torno a 1995 y que no alcanza un papel más relevante hasta el 2005 cuando se hace más que evidente que los negocios no sólo se hacen de forma aséptica en despachos sino también en entornos sociales más distendidos que contribuyen a la creación de un rico networking. La vida social propia y la empresarial van cada vez más ligadas, en especial en cargos directivos o comerciales donde la interacción con el cliente se da en múltiples ámbitos.

Hablamos de cosas sencillas como los saludos, intercambios de tarjetas, desayunos, comidas o viajes de trabajo todas ellas situaciones protocolo en la comida de negocioscotidianas para el intercambio comercial. Pero también de eventos, conferencias o congresos, mesas redondas, talleres, jornadas, cocktails, actos institucionales como entregas de premios… donde el comportamiento de todos los miembros de una empresa contribuye a reforzar la imagen de la misma.

Todos ellos son en definitiva instrumentos de relación con el cliente y por lo tanto debemos entenderlos como una herramienta de marketing más, determinante en nuestras estrategias de comunicación, tanto interna como externa y que contribuirá a transmitir una determinada imagen de marca.

De entre todos estos ámbitos aquí quiero desarrollar el aspecto más relacional a la hora de cerrar con éxito un negocio ya sea con un cliente o un proveedor, una situación cotidiana para cualquier Pyme.

A la hora de seleccionar un proveedor con el que establecer una relación de confianza los hechos objetivos no bastan, quizás nuestro cerebro racional los haya analizado y nos anime a cerrar un trato con un proveedor porque sus márgenes son más rentables o su producto nos parezca más innovador o su mayor estructura nos parezca sinónimo de garantía y profesionalidad, pero si nuestro cerebro emocional no lo corrobora quizás no estemos del todo seguros.

Cuando establecemos relaciones profesionales a largo plazo reaccionamos de forma similar que al buscar amigos o pareja. Las sensaciones, el llamado feeling, también cuentan, al fin y al cabo no dejamos de ser seres sociales en cualquiera de los entornos en los que nos movemos.

Por ello debemos prestar especial atención a las normas protocolarias que nos guíen a la hora de determinar nuestra imagen o aseo personal, nuestro lenguaje verbal y no verbal, conocido como kinesia (con especial atención a la mirada, la expresión facial, los gestos con las manos, nuestra postura y movimientos corporales)

Y un gran tema que, por increíble que parezca, sigue siendo una asignatura pendiente es cómo dar un buen apretón de manos. Hace unos meses en esta etapa de reincorporarme al mercado laboral asistí a unos Talleres de Empleabilidad del COEV, uno de ellos impartido por Andrés Minguez Vela, en su blog encontrareis las normas para dar un apretón de manos correctamente, leedlo, merece la pena.

Ya lo decían los gemelos de “Alicia en el País de las Maravillas” “Un apretón de manos lo primero, un apretón de manos, después decir tu nombre! ¡ESO ES LO CORRECTO!”alicia en el país de las maravillas

Pero además conócete bien y aprende a corregir tus pequeños fallos que pueden dañar la imagen tuya y de la empresa a la que representas.

Por ejemplo, si tienes tendencia a sudar ¡ojo a la hora de elegir el color de la camisa!

¡Ojo con las conversaciones sobre religión o política demasiado efusivas!

¡Ojo con el uso de cierto vocabulario y palabras malsonantes!

Y ¡por Dios! Ojo con los intentos de flirteo!! Una mirada fuera de lugar o un comentario demasiado familiar o directamente un piropo que no viene a cuento y quizás hayas tirado por tierra los esfuerzos realizados. Y no lo digo por decir, son cosas que he visto en más de una ocasión.

En resumen, pequeñísimos detalles a tener en cuenta y que no cuestan nada. Con todo lo que has trabajado por levantar tu negocio, por conseguir una visita con un cliente o una exclusividad con un proveedor…no lo estropees por sencillas faltas protocolarias.

Con un poco de sentido común esta recomendación será puramente anecdótica pero… es que tengo tantas anécdotas que no os puedo contar… ya sabéis… ¡por protocolo! ; )

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