Estrategia de ciberocupación para una buena gestión de nuestra reputación on-line

ciberocupacionEl término CIBEROCUPACIÓN se entiende como una práctica negativa ya que se define como “la acción y efecto de registrar un nombre de dominio, con conocimiento de que otra persona ostenta mejor derecho sobre el mismo, y con el propósito de extorsionarlo para que lo compre o bien simplemente para desviar el tráfico web hacia un sitio competidor o de cualquier otra índole.”

Nada más lejos de mi intención animaros a seguir esas prácticas, yo lo utilizo con una connotación más literal que espero que cuaje y se extienda. Es, sencillamente el hecho de ocupar con el nombre de nuestra marca, empresa, blog o nombre personal, todos aquellos medios 2.0 que tenemos a nuestra disposición para desarrollar nuestra comunicación on-line. Con ello hablamos del dominio, e-mail, redes sociales y cualquier otra herramienta donde debamos usar un nickname reconocible, tanto si tenemos pensado utilizarla en nuestra estrategia on-line como si no, ya que, de no hacerlo corremos el riesgo de que otra persona la utilice (con o sin malas intenciones), perdiendo de esa forma nuestra identidad corporativa en uno de esos múltiples canales. Si bien es cierto que quizás no contamos con utilizar Pinterest porque no creemos que sea una herramienta adecuada para nuestro negocio, desconocemos por completo cómo va a evolucionar en el futuro y por tanto qué nuevas aplicaciones pueden surgir en torno a ella, así que no desdeñemos ninguna.

Ello no implica que debamos invertir recursos en desarrollar contenidos o crear una comunidad en todos los canales, pero la imagen es importante y por ello es recomendable, además de darnos de alta, rellenar los datos que proporcionan nuestra tarjeta de visita, es decir una breve descripción, foto con logo o productos y datos de contacto como los que usaremos en aquellos medios que sí mantendremos activos manteniendo una presencia correcta y bien depurada en todo el entorno 2.0. Aunque herramientas como Hootsuite nos permiten mantener varias redes alimentadas en paralelo y con el mismo esfuerzo, debemos tener en cuenta que cada una tiene sus peculiaridades a la hora de compartir contenido y de relacionarse con los usuarios, así que no es recomendable tratarlas todas de la misma manera. Por ejemplo, una media de 15 a 20 tweets es más que razonable, pero para el muro de facebook puede resultar un tanto intrusivo. Así que me decanto por trabajar sólo con aquellos canales donde vamos a desarrollar nuestra estrategia, pero no empezar a comunicar en un canal para luego dejarlo con un aspecto desangelado y de abandono.

Por otro lado muchas empresas que trabajan en un mercado orientado al B2B o con productos que no se corresponden con los que identificamos como de consumo masivo (ropa, cosmética, viajes, seguros, alimentación, servicios…) piensan que no necesitan tener presencia 2.0 y se limitan a desarrollar una página web que comulga más con el entorno 1.0.

Sin embargo integrar la estrategia 2.0 a nuestro modelo de negocio ya no es opcional. El hecho de que no estemos en redes, no significa que no vayan a hablar de nosotros en ellas, sólo implica que no dispondremos de un canal activo para monitorizar las redes, escuchar a los usuarios, obtener información del entorno y, en el peor de los casos poder responder a una posible crisis de reputación de nuestra marca o empresa. El tema de la reputación on-line lo trataremos en otro post de manera más extendida.

Conclusión, ciberocupad, abrid vuestros perfiles de empresa, dejadlos presentables y no los desarrolléis si no lo consideráis necesario. Pero, teniéndolos preparados, ganareis mucha capacidad de reacción ante posibles imprevistos y si surgen, siempre estáis a tiempo de contratar un Community Manager que se encargará de gestionarlos diligentemente.

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