¿Tengo una idea innovadora o un fracaso anunciado?

exito fracaso decisión

Como mi punto más friki reconocido con orgullo es todo lo relacionado con el mundo de la empresa y la puesta en marcha de negocios, me ocurre con frecuencia que amigos y conocidos me cuentan cuando tienen una idea para un negocio o cuando, teniendo uno, quieren desarrollar una nueva línea o dar un puntito más innovador.

Lo que suele ocurrir es lo siguiente; te cuentan su idea, hacen muuuucho hincapié en lo que para ellos es el elemento clave que aportará innovación y luego me preguntan: -“¿Qué te parece? ¿A qué eso no lo hace nadie?

A lo cual yo siempre respondo:-“a mí me parece una buena idea (si realmente me lo parece, claro), pero, ¿sabes porque nadie lo hace?”

Entendemos el por qué de esta pregunta, ¿no? Es que yo sólo veo dos opciones:

– o realmente se trata de algo innovador y nadie del sector, por el motivo que sea, no lo ha visto o no se ha lanzado a ponerlo en marcha

– o bien es porque ya se ha comprobado que esa idea no funciona.

En el primer caso es razonable pensar que cuando estamos tan metidos en nuestro día a día, con nuestros productos ya trabajados, nuestros procesos ya estandarizados y nuestros automatismos en ON después del primer café de la mañana, perdemos la visión global del negocio, perdemos el contacto con el exterior, con las novedades, con el entorno el mercado y sus cambios y una mañana nos levantamos y nos encontramos con que una empresa (ya sea una nueva cargada de energía o una vieja que ha visto que, o cambia su manera de hacer las cosas o entrará en fase de declive) nos ha tomado la delantera y se está apoderando del mercado o mejor aún, ha encontrado uno de esos tan deseados “océanos azules” que nosotros en nuestra burbuja absorbente del día a día ya no fuimos capaces de detectar.

A veces son proyectos realmente complicados que requieren de gran inversión y esfuerzo en desarrollo y otras veces se trata de algo tan sencillo como la gran aportación española a la innovación basada en el “ponle un palo a algo que ya existe” con dos de los productos innovadores que a mí personalmente más inteligentes me parecen, como son el Chupa Chups y la fregona. Y si no, para innovaciones sencillas a la par que brillantes no hay más que recrear una de las escenas de la película “El Gran Salto”, ya sabéis … “para críos” (minuto 2) 

En el segundo caso puede ocurrir que todos pequemos un poco de grandes genios cuando pensamos que a nadie más en el mundo mundial se le ha ocurrido hacer algo que a nosotros sí, somos más de 6.000 millones de cabecitas pensantes por el mundo, las probabilidades, aunque existan, son relativamente pequeñas.

Pero existen, por eso yo siempre hago estas preguntas:preguntas

  • ¿Hay alguien ya establecido en este sector?
  • ¿Ya hace lo que yo pensaba que nadie hacia?
  • ¿Si no es idéntico, es parecido, comparemos similitudes y diferencias?
  • ¿en esas diferencias radica el elemento realmente diferenciador?
  • ¿Porqué no hacen lo que yo quiero hacer?
  • Ante esta pregunta toca indagar los motivos

Piensa que si ya estás en un sector masificado y más aun si está atomizado (al fin y al cabo ahí la mayoría jugáis con las mismas armas) es más que probable que ya se haya intentado y no haya funcionado

No digo que no nos esforcemos en innovar, sino que antes de agotar recursos financieros, intelectuales y humanos, mi recomendación es hacer una muy buena investigación de lo que hace tu competencia y de por qué no hace lo que no hace (el famoso benchmarking).

Una vez tengas eso claro ya sabes si estás a punto de embarcarte en un proyecto innovador o te acabas de evitar un batacazo y puedes reorientar tu estrategia por nuevos caminos.

En cualquiera de los dos casos te deseo toda la suerte del mundo y aquí tienes un pequeño rincón en la web donde espero que compartas tus éxitos y aprendizajes.

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